dimecres, 20 de març de 2013

CLUB DE LECTURA: MAUS

Inés ens ha fet arribar els seus comentaris sobre el llibre: MAUS: UNA HERIDA QUE NO CIERRA “Maus, Retrato de un superviviente”, de Art Spielgeman. PERSONAJES PRINCIPALES: 1.- Vladek, representa uno de los judíos que, sin saber por qué dejaron de ser considerados dignos de la vida para ser considerados dignos de la más profunda crueldad, como fue su exterminio injustificado, “la solución final”, por religión, cultura, procedencia, etc… También representa la bidireccionalidad de la injusticia, ocupando uno u otro lugar según la regla con la que se mida. Vladek percibido como inferior por los alemanes pero se autopercibe superior a los negros, aún en sus últimos días de vida. 2.- Art, su hijo, cuenta en su libro sus conflictos con su padre además de los suyos propios, utilizando el cómic para plasmar la persecución a la que se vio sometido el pueblo judío y el uso de animales antropomórficos: ratones para los judíos, simbolizando la “ratonera” en la que se convirtió la Polonia ocupada, gatos para los alemanes –sus cazadores-, cerdos para los polacos, por haberles traicionado… Y, Art se auto-caracteriza como hombre con careta de gato, interpreto que simbolizando a los descendientes de los supervivientes. La relación de paterno-filial es fría, distante y con único punto en común, la necesidad de exteriorizar la persecución nazi, Vladek, el padre, de explicar su biografia y la de Art, el hijo, la de transcribir la misma. 3.- Anja, Primera mujer de Vladek y madre de Art. Representa la debilidad y dependencia femenina (antiintracepción*)frente a la fortaleza física y psíquica de la que alardea Vladek, sólo superado por un sentimiento, el gran y sincero amor que Vladek le profesa hasta el final de sus días. (Sanatorio – Campos de trabajo – Suicidio. Vladek siempre salvándola de todo lo externo excepto irremediablemente de sí misma) ELEMENTOS PRINCIPALES: 1.- AUTORITARISMO: Vladek,impone su relato al de su hijo Art., punto de partida del eje central, el autoritarismo, la supremacía (¿gratuita?) El autoritarismo forma parte de la cultura occidental, por razones culturales y psicológicas individuales. Aparece sobre todo en momentos de crisis profundas, económicas, sociales, culturales, etc… como ocurrió en Alemania. Los textos más importantes sobre autoritarismo siguen siendo la investigación que hicieron Adorno, Frenkel-Brunnswick, Levinson y Standford, focalizando su estudio en la personalidad autoritaria. El holocausto judío fue una de sus aspiraciones. Adorno ha sido uno de los autores que más ha descrito y teorizado sobre la personalidad autoritaria, (Fascismo potencial o autoritarismo). Altermeyer destaca el aprendizaje social. Duckitt se centra en la identificación del individuo con el grupo. El autoritarismo se ha asociado tradicionalmente al conservadurismo, a la derecha, pero no está tan claro que las personas autoritarias sean de derechas y que las de izquierdas no lo sean. Véase el ejemplo de Stalin, y sus purgas, en las que miles de miembros y no miembros del Partido Comunista fueron perseguidos o ejecutados, justificando esto con el argumento de limpiar el camino de elementos disidentes o saboteadores. O también, las persecuciones que sufrieron los kulaks (granjeros ricos soviéticos) y las minorías, por ser considerados una potencial ayuda para el enemigo. Hitler, responde a una personalidad autoritaria, caracterizada por el convencionalismo, agresividad, antiintracepción* –todo lo asociado a la debilidad-, superstición y estereotipia, poder y dureza, afán destructivo, proyectividad, y, cómo no, el aspecto sexual (ambigüedad en lo que respecta a Hitler). Fromm, desde el punto de vista de la ambivalencia de la libertad y el deseo inconsciente como válvula de escape, y ahí estaría la susceptibilidad de la persona a la propaganda totalitaria: su “miedo a la libertad” se convierte en el fundamento del individuo autoritario. 2.- CONTEXTO ESPACIO-TEMPORAL ESPECÍFICO: Junto a la personalidad de Hitler son necesarias unas determinadas variables, que le permite obtener un poder legitimado para llevar a cabo lo que entendía era su misión, el exterminio y la persecución de los judíos . Otro ejemplo sería Slobodan Milosevic, expresidente de la Federación Yugoslava, acusado de crímenes de guerra y contra la Humanidad en Kosovo, Croacia y de genocidio por los crímenes ocurridos en Bosnia. Si indagamos en su personalidad, encontramos rasgos de una personalidad autoritaria, pero lo ocurrido tampoco está libre de la influencia de los factores sociales situacionales propicios para ello. Al finalizar la primera guerra mundial, Alemania está sumida en una profunda crisis económica. Los alemanes se sienten humillados y perdedores, esclavizados por el resto de Europa; Existe un clima de descontento generalizado, esto es, un caldo de cultivo perfecto para un visionario como Hitler. Un hombre también muy acomplejado, nacido en Austria, con una infancia infeliz, educado con la máxima rigidez, recibiendo de su padre brutales palizas; un hombre sin oficio, y que marcha a Alemania en busca de fortuna, y es aquí donde empieza a tomar contactos con gente fascista, de derechas, con un discurso antisemita, buscando un enemigo externo a la propia Alemania como es el pueblo judío, con una cultura propia y que no se ha contaminado por las tradiciones alemanes, que forman sus propias sociedades herméticas, que tienen en su mano los bancos principales, una gran parte de los negocios de minoristas, un poder económico que no tenían los alemanes. Los judíos son catalogados como la “desgracia alemana”. Y, en este entorno, Hitler llega al Poder. 3.- UN USO PATOLÓGICO DEL PODER. Hitler un hombre que no posee una formación educativa sólida, pero posee una gran capacidad demagógica, con un pensamiento que va de lo tradicional a lo radical, con un fuerte instinto, quizá desarrollado por sus inicios de carencia y escasez, y con todo esto llega hasta la jefatura de Alemania. Y la masa sucumbe a los mensajes propagandísticos de Hitler, herramienta fundamental para el nazismo con Joseph Goebbels al frente. Se utilizan discursos sencillos pero pasionales sobre la superioridad germana, basados en una lógica simple, asentada en tres pilares: anticomunismo, anticapitalismo y antisemitismo. Discursos que, en ocasiones, plagian los de Marx, con proyecciones negativas contra los judíos: “¿Cuál es el fondo profano del judaísmo? La necesidad de práctica, la codicia. ¿Cuál es el culto profano del judío? El mercadeo. ¿Cuál es su dios? El dinero”. Como podemos comprobar, haciendo uso continuamente de la mala situación del país, el contexto social y económico deprimido del momento, y aprovechando para lanzar un mensaje de asesinato en masa, de genocidio. Las masas necesitan escuchar a alguien que les asegure que la situación va a cambiar, que la vergonzosa rendición en Versalles va a poder ser, al fin, vengada. Necesitan que alguien les haga olvidar sus miedos. A Hitler, por su parte, no le interesa la verdad de las cosas, sino el triunfo de su opinión sobre las demás opiniones; su objetivo es la persuasión, por encima de cualquier cosa, de sus ideas, no intenta entender, solo tiene una meta, que es eliminar las identidades individuales para conseguir una única identidad de grupo, de su grupo, que le ayude en “su misión”. Eliminar la diferencia, la diversidad, los comportamientos individuales. Una sociedad totalitaria es incompatible con la variedad. El individuo incluido en un grupo no suele discutir los mandatos del jefe legitimado; lo más usual es la conformidad con la autoridad. Así, a través de la conformidad grupal, es cómo Hitler pretendió, y logró, transmitir y filtrar su pensamiento racista a través de sus secuaces de primera línea, sus generales, para pasar después al resto de la jerarquía militar, y de ahí a los ciudadanos. Así, el problema, según el propio Adenauer, podría ser una falsa opinión de todas las clases sociales alemanes con respecto al Estado, una falsa opinión del poder, de la situación del individuo frente al Estado, que lo había elevado al estatus de ídolo, al altar, sacrificando al individuo, su dignidad y su valor. Una convicción de la omnipotencia del Estado, de su primacía, de su concentración de poder sobre todo lo demás, incluso sobre los valores de la Humanidad. Una sobrevalorización y sobreestimación del poder, a costa de una desvalorización de los valores éticos y de la dignidad del individuo.. 4.- LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD. Los alemanes no eran personas malvadas o antisociales despreciando y violando los derechos de los demás en su grado máximo. Ésta sería, una explicación simplista. En su mayoría, eran padres y madres de familias que escuchaban a sus científicos, sus médicos, sus filósofos, sus políticos, etc… Adolf Eichmann fue juzgado por los crímenes contra la humanidad cometidos durante el régimen nazi, un aparentemente padre de familia, incluso aburrido a decir de algunos, y que cada vez que se le preguntaba por el motivo de su comportamiento, él respondía: “Cumplía órdenes”; o Rudolph Hess, que afirmó rotundamente que era un patriota al servicio de su país, que no tenía nada en contra de los judíos y que, por encima de todo, estaba la “obediencia a la autoridad”. Los experimentos de Milgram, y el denominado“estado de agente”, en el sentido de que el sujeto es un agente ejecutivo de una autoridad que él considera legitimada. Así, cuando una persona forma parte de una determinada estructura jerárquica puede descargar toda la responsabilidad de sus actos en la persona de rango superior o el poder. Por otra parte, la estructura social da lugar a una norma muy interiorizada en la sociedad occidental, la de la obediencia a la autoridad legítima. En el caso de Alemania, la autoridad de Hitler fue legitimada por el pueblo alemán; su capacidad demagógica consiguió convencer al pueblo inmerso, en un contexto idóneo para generar esta legitimación. Así, esto hace que cuando la víctima se sitúa frente al verdugo, éste se vea reflejado en ella y su “obediencia a la autoridad” se vea disminuida, haciendo más consciente al verdugo de sus “malos actos”, aumentando su sentido de responsabilidad social. En el caso nazi, predomina la obediencia a la autoridad por encima de la responsabilidad social, se sustituye la responsabilidad moral por la responsabilidad técnica (Bauman), en un entorno en el que la identidad individual se ve mermada en pro de la identidad grupal –todos visten de uniformes, lo que les hace menos diferentes y más homogéneos-. Se trata de un conjunto de funcionarios, cada uno con una responsabilidad diferente en la maquinaria de la matanza: introducción en las cámaras-activación del gastransferencia de los cadáveres a los hornos, y quedando la ejecución final a los llamados Sonderkommandos (comandos especiales). De esta forma, el que cada uno tenga una función muy específica contribuye a la disolución de la responsabilidad, sin mayores cuestionamientos sobre la finalidad de sus acciones individuales. 5.- HOLOCAUSTO EN LA MODERNIDAD: Auschwitz sirve, según Adorno y Horkheimer, para evidenciar el problema de la Modernidad: razón y ciencia no evitan barbaries de este calibre, presentándonos así los límites de la Modernidad. Para Bauman, el Holocausto es producto de la capacidad técnica y burocrática destructiva del Occidente moderno. Cuando la sociedad se educa, existen mejoras sociales y económicas, progresiva convivencia armónica y racional entre las personas, pero no evitan se produzcan holocaustos. Estos 5 elementos no son suficientes en sí mismos pero sí necesarios, y su confluencia es lo que puede potencialmente dar lugar a que se produzcan nuevos Holocaustos.

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